La vista semanal: tu quincena partida en semanas manejables

Una quincena completa es un bloque incómodo de planear. Ves un ingreso grande el día 15 y una lista larga de gastos repartidos por delante, y la sensación es que "hay dinero" —hasta que llega el día 27 y ya no hay.

La vista semanal existe para eso: parte tu periodo de pago en semanas y te enseña, semana por semana, qué entra, qué sale y qué te queda.

Qué hace esta herramienta

Es la pantalla de inicio de Raya. Toma el periodo que estás viviendo —el que generó tu Calendario de pagos— y lo divide en las semanas que lo componen. Para cada semana ves:

  • Los ingresos que caen en ella.
  • Los gastos planeados y su estado.
  • El saldo de la semana.

En vez de una sola pregunta enorme ("¿me alcanza la quincena?") tienes cuatro o cinco preguntas chicas, cada una con una respuesta clara.

Cómo se usa

Revisa la semana en curso

Es el uso diario. Abres Raya, ves la semana en la que estás y confirmas dos cosas: qué falta por pagar y cuánto queda disponible. Con eso decides si el gasto que estabas por hacer cabe o no.

Marca lo que ya pagaste

Cada renglón tiene su acción de Pagar. Al marcarlo, la transacción pasa de Pendiente a Pagado y el saldo de la semana se actualiza al instante. Es el gesto que mantiene la vista viva; si no marcas, la vista te miente a la baja.

Si el monto real fue distinto al presupuestado —presupuestaste $900 de despensa y fueron $1,040— captura el monto real ahí mismo. Raya guarda ambos, y esa diferencia es la que después alimenta tus reportes.

Aparta lo que sobra

Cuando una semana cierra con saldo a favor, tienes la opción de Apartar ese sobrante en una de tus cuentas. En vez de dejarlo suelto —donde tiende a evaporarse— lo mandas a un apartado con nombre y propósito. Es la diferencia entre "me sobraron $600" y "ya tengo $600 para el predial".

Los apartados se explican a fondo en cuentas, subcuentas y apartados.

Confirma o descarta lo planeado

Un apartado empieza como movimiento planeado: aparece en tu presupuesto pero todavía no toca el saldo real de la cuenta. Cuando de verdad haces la transferencia, lo confirmas y se vuelve un movimiento real. Si cambiaste de opinión, lo descartas y el dinero vuelve a estar disponible.

Esa separación entre planeado y real es lo que te deja presupuestar hacia adelante sin ensuciar el saldo de tus cuentas.

Tips

  • Ábrelo a diario, aunque no registres nada. Treinta segundos de revisión evitan la sorpresa del día 27.
  • Marca los pagos el mismo día. Un pago sin marcar hace que la semana se vea peor de lo que está, y esa distorsión te lleva a decisiones malas.
  • Trata el sobrante como si ya tuviera dueño. Si una semana cierra a favor, apártalo antes de que se convierta en un gasto no planeado.
  • No arrastres pendientes en silencio. Si algo no se pagó, decide: se mueve a la siguiente semana o se cancela. Dejarlo colgado descuadra el periodo entero.

Por dónde seguir

La vista semanal muestra lo que ya registraste. Para que muestre algo útil, primero hay que capturar: eso es transacciones. Y si quieres que los gastos de siempre aparezcan solos cada mes, mira las plantillas.

Abre tu Vista semanal y revisa la semana en curso.